9 may 2011

ALMA



Esto es lo que hay. Y lo que hay es lo que da de sí cada espera de un instante eterno en el que se ensaya, se determina y se despeja la finitud de lo cotidiano. Esa gestión de la espera, ese ritual de esperanza es lo que muestra lo espiritual en el alma humana. No es más que un intento de prueba. Esa intención de verificarse a sí mismo, de precisar lo incierto al agudizar con certeza la puntería que proyecta el sentido de la propia vida, lanzándola como saeta hacia su propia diana, que como gran horizonte circular delante nuestra y en nuestro alrededor, tiene también su centro de atracción allí dónde tú ya también te encuentras y te hallas. Ese sacar fuera la pericia para abrirse paso, para hacer pasaje, para ir haciéndose camino, es lo que construye la propia realidad y es lo que ordena el propio mundo. Verificar constantemente la propia autenticidad, eso es confiar en la esperanza y amar el espíritu. Eso es tener fortaleza y aguante, buenos hombros para luchar con escudo empujando con gran animo aquello que nos resiste hasta abrirnos paso a través...