13 abr 2021

Modus Hestia

La sociedad actual es una Sociedad Global de Información, de Mercados y de Consumo. Esta sociedad es la heredera para bien o para mal, de un cambio revolucionario en la historia que se fraguó en Occidente hace pocos siglos, a través de las Constituciones de algunos Estados Libres que tenían los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad, como sus valores máximos junto a los Derechos Humanos.


Hoy, esos valores, aunque siguen encabezando las Constituciones democráticas, han sufrido una curiosa transformación: han quedado como un deber-ser que no-son.

Porque una cosa es lo que debe-ser, y otra muy distinta es lo que es.

Porque una cosa es el deseo, y otra muy distinta es la realidad. Veamos:


Hoy lo que queda de Fraternidad, que debería haberse transformado en Solidaridad y Tolerancia, se llama Productividad y es la clave del Prestigio cuyo símbolo o marchamo es la Exclusividad y no la Excelencia.

Hoy lo que queda de Igualdad, que debería haberse transformado en Desarrollo Integral de la Sociedad,, se llama Eficacia, Eficiencia y Efectividad, y es la clave del Éxito   cuyo símbolo o marchamo es la Fama y la Popularidad.

Hoy lo que queda de Libertad, que debería haberse transformado en Educación que Promoviera el Cambio Social, se llama Rentabilidad y es la clave de la Riqueza cuyo símbolo o marchamo es el Dinero.


Todas estas direcciones pueden marear a cualquiera, lo comprendo, pero son los indicadores del mundo hacia el que vais, en el que no se busca ya Fraternidad, Solidaridad y Tolerancia sino Productividad, Prestigio y Exclusividad. En el que no se busca ya Igualdad sino Eficacia, Éxito, Fama y Popularidad. En el que no se busca ya Libertad sino Rentabilidad, Riqueza y Dinero.


Esta transformación de los valores humanos que hoy podemos encontrar en la Sociedad de Mercado y Consumo actual, radica en que en ella todo se compra y se vende. Y lo que mas se compra y se vende son sus propios valores (Éxito, Riqueza y Prestigio) siendo esta su mejor oferta. Por supuesto el trabajo también se compra y se vende como Productividad, Eficiencia y Rentabilidad, y por ello hablamos de Mercado de Trabajo o Mercado Laboral, donde se invierten las tornas, objetivizando no ya lo que hay sino lo que debería de haber, entiéndase: muchos diplomas, muchos títulos, mucha experiencia y muchos méritos. Todo esto parece contradictorio y difícil de comprender, para quienes aun no habéis ingresado en ese mundo.


El panorama parece muy negro. Y además todos sabéis que es muy difícil ver en la oscuridad. Todo esto apunta a que estáis apunto de entrar en el Laberinto del Mundo. 

Todo Laberinto tiene una Entrada y una Salida. Entre la una y la otra un laberinto es algo así como una caja negra. Tiene dos estructuras en su interior: (i) Calles sin Salida, que no van hacia ningún 


sitio. (ii) Un Camino o Trayecto Autentico que lleva desde la Entrada hacia la Salida sin que nos perdamos.

Vamos a intentar buscar entre todos algo de claridad en esta caja oscura. Y como testimonio personal voy a ofreceros la poquita luz que he aprendido a manejar. Veamos:

En cualquier profesión, en cualquier oficio, desempeñando cualquier trabajo, es posible hacer una vida. Ya que una vida es siempre un que-hacer, y además es el que-hacer mas importante para cada uno, pues nadie lo puede hacer por él. Os estoy hablando del Oficio de Vivir y no de vivir para un oficio, trabajo o profesión.


En el Laberinto hay muchas direcciones que llevan a engaño, para no perdernos mucho podréis tener siempre presente esto: Que lo único que no se compra ni se vende es la Dignidad. Pues toda vida es digna por el hecho de ser vivida. Y un ser humano no tiene precio, tiene Dignidad. No es mas digna la vida del hombre de Éxito que la del que no lo ha alcanzado. Tanto una como otra son vidas igualmente dignas. La Dignidad de toda vida nos lanza siempre un mensaje que no siempre es bien entendido. Nos dice: Que ha de haber un valor superior a los valores del mercado y del consumo (Éxito, Dinero y Prestigio). Y que ese valor puede ser encontrado en igual medida por todos los hombres, pues se encuentra en el interior de todos y cada uno de nosotros, (no esta fuera). Ese valor superior al Éxito y al Prestigio, imposible de comprarse con Dinero, se llama Autenticidad. AUTO-ENTE, significa darse a si mismo entidad, disfrutar de la propia mismidad, darse a si mismo el ser, 

crearse a si mismo, no querer la mismidad o la entidad de otro (Envidia) ni darse a si mismo el ser o la identidad de otro (Impostura). Ser Autentico es tan sencillo como ser si mismo. Y el ser humano es capaz de hacerse y de encontrarse.


Hacer una vida autentica, ser autentico con la propia vida de cada uno, siempre será superior a querer lograr que el éxito pueda aparecer en la vida de uno, porque el éxito o el fracaso no dependen exclusivamente de nosotros, sino de las circunstancias. Sin embargo la Autenticidad si que solo depende en exclusiva de nosotros mismos.

La Autenticidad es el valor necesario para construir cualquier vida humana. Lo otro: el Éxito, es simplemente un deseo que vendrá si es que tiene que venir, o no vendrá, pero tu tienes que seguir viviendo, con Éxito, sin Éxito o contra el Éxito, con Riqueza, sin Riqueza o contra la Riqueza, con Prestigio, sin Prestigio o contra el Prestigio. Y además tienes que vivir de verdad, sin engañarte a ti mismo, pues eso seria una necedad, y solo lo harías si estuvieses enajenado o fuera de ti, siendo absorbido por los valores de un deseo no anclado en la realidad.


Estáis en un momento de vuestras vidas (auto-biografias) en la que rápidamente se confunde el Deseo con la Realidad, siendo esta la principal causa de que entremos en los callejones sin salida del Laberinto. Para que esto no ocurra, la autenticidad de nuestras vidas siempre nos presenta un regalo capaz de traducir los deseos en realidades. Ese regalo se llama Intencionalidad. Que tengáis la intención de hacer algo con vosotros mismos siempre se presenta como Voluntad capaz de movilizar un equilibrio entre el Deseo y la Realidad. Intención significa intento de acción, ensayo efectivo de la voluntad que hurga y maniobra en la apropiación de la verdad que uno quiere darse a si mismo. Sin este regalo de la Intención todo deseo es vanidad, todo queda solo en una simple representación vacía, es solo un fantasma de la fantasía, solo puro viento.


Darse a si mismo entidad es ser gente, darse a si mismo entidad, darse a si mismo el ser consiste en crearse a si mismo. Y uno se crea a si mismo como intención de realidad, dándose a si mismo una representación de la propia voluntad: pues crearse a si mismo es creer en si mismo. Pero tened cuidado…Crearse a si mismo o creer en si mismo, no es llegar a ser alguien distinto de quien ya eres (no es llegar a ser otro distinto de quien ya soy: soy estudiante pero quiero llegar a ser ingeniero o empresario de éxito) si es así, eso son solo deseos sin realidad: un sueño, y los sueños sueños son…


Crearse a si mismo es ya ser ese alguien, día tras día, mañana tras mañana, hoy: a pulso, con esfuerzo: Traducir el deseo en realidad a través e las intenciones de la propia voluntad, no es para los que lo hacen todo con “la boca chica” sin hechos. Eso es falsear la propia autenticidad, eso es volver a engañarse a si mismo. Que lo que dices que haces sea lo mismo que lo que verdaderamente acabas haciendo, se llama coherencia y es la clave de la propia verificación de uno consigo mismo. Su marca es la Autenticidad.

Convertir el deseo en realidad a través de las intenciones de la propia voluntad significa ser conscientes de si mismo: es darse cuentas a si mismo, de si mismo, en cada instante, de todo aquello que estoy diciendo que voy hacer y de todo aquello que estoy haciendo verdaderamente: pues lo que estoy haciendo se llama mi propia vida, que en principio es lo único importante que esta por hacer. Y nadie quiere para la propia vida de cada uno el que sea un sucedáneo o un engaño.


Ese ha de ser nuestro reto: llegar a ser el que uno es. Como todo reto requiere una respuesta, responderse a si mismo, requiere una responsabilidad de cuidados y diligencias para con uno mismo que no se han de postergar. Esa respuesta que uno se da a si mismo, no consiste en llegar a hablarse a solas por encima, ni por debajo de si mismo, consiste en cogerse la propia medida de lo que se es ya, consiste en cogerse el pulso a uno mismo, consiste en verse la propia cara quizás por primera vez.


Y no es solo encontrar esa medida o ese equilibrio, es también mantenerlo. Vivir con dignidad, vivir con autenticidad, es vivir como un navegante. Recordad: solo los Navegantes que no se pierden saben mantener el Rumbo.


Y ese esfuerzo no ocurre como un suceso aislado, no ocurre por un golpe de suerte o por azar, por casualidad o por un golpe de mar. Ese darse cuentas de si mismo a si mismo (esa auto-consciencia como auto-dialogo o deliberación) se logra como un proceso, pues es una cinemática, es la película de vuestra vida, es movimiento: es el motor que da vida autentica a nuestro pasar por este mundo. Su único rostro solo se puede aproximar en los rastros que dejan las aves al volar, o en las estelas que dejan las naves al navegar.


Ese proceso constructor de ser-el-que-uno-es se llama Proyecto. Y eso es precisamente lo que estáis a punto de lanzar hacia el horizonte de vuestras vidas: el Proyecto de vosotros mismos (Proyectos de Mísmidad).


En eso consiste el Reto de vuestro Futuro: Consiste en proyectar hacia fuera lo que uno es ya dentro. No lo que uno quiere o desea ser. Pues uno proyecta lanzando solo y exclusivamente lo que ya tiene en la mano. Uno no puede nunca lanzar aquello de lo que aun no dispone en su puño, (pues solo lanzaría aire). Lanzar el proyecto de la propia vida consiste en empuñarse a si mismo para describir una propia trayectoria, que a su vez ha de ser única e irrepetible, por autentica.


Retar al futuro es lanzar al mundo el propio proyecto de si. Es lanzar al horizonte vuestra propia medida, esa que habéis descubierto en vosotros mismos construyendo vuestra propia entidad y vuestra propia presencia. Es vuestro propio reconocimiento como seres humanos dignos de serlo. Es vuestra propia Bienvenida al Mundo de la Realidad. 

Luis Guillén Junio 2000