13 abr 2021

Modus Hestia

La sociedad actual es una Sociedad Global de Información, de Mercados y de Consumo. Esta sociedad es la heredera para bien o para mal, de un cambio revolucionario en la historia que se fraguó en Occidente hace pocos siglos, a través de las Constituciones de algunos Estados Libres que tenían los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad, como sus valores máximos junto a los Derechos Humanos.


Hoy, esos valores, aunque siguen encabezando las Constituciones democráticas, han sufrido una curiosa transformación: han quedado como un deber-ser que no-son.

Porque una cosa es lo que debe-ser, y otra muy distinta es lo que es.

Porque una cosa es el deseo, y otra muy distinta es la realidad. Veamos:


Hoy lo que queda de Fraternidad, que debería haberse transformado en Solidaridad y Tolerancia, se llama Productividad y es la clave del Prestigio cuyo símbolo o marchamo es la Exclusividad y no la Excelencia.

Hoy lo que queda de Igualdad, que debería haberse transformado en Desarrollo Integral de la Sociedad,, se llama Eficacia, Eficiencia y Efectividad, y es la clave del Éxito   cuyo símbolo o marchamo es la Fama y la Popularidad.

Hoy lo que queda de Libertad, que debería haberse transformado en Educación que Promoviera el Cambio Social, se llama Rentabilidad y es la clave de la Riqueza cuyo símbolo o marchamo es el Dinero.


Todas estas direcciones pueden marear a cualquiera, lo comprendo, pero son los indicadores del mundo hacia el que vais, en el que no se busca ya Fraternidad, Solidaridad y Tolerancia sino Productividad, Prestigio y Exclusividad. En el que no se busca ya Igualdad sino Eficacia, Éxito, Fama y Popularidad. En el que no se busca ya Libertad sino Rentabilidad, Riqueza y Dinero.


Esta transformación de los valores humanos que hoy podemos encontrar en la Sociedad de Mercado y Consumo actual, radica en que en ella todo se compra y se vende. Y lo que mas se compra y se vende son sus propios valores (Éxito, Riqueza y Prestigio) siendo esta su mejor oferta. Por supuesto el trabajo también se compra y se vende como Productividad, Eficiencia y Rentabilidad, y por ello hablamos de Mercado de Trabajo o Mercado Laboral, donde se invierten las tornas, objetivizando no ya lo que hay sino lo que debería de haber, entiéndase: muchos diplomas, muchos títulos, mucha experiencia y muchos méritos. Todo esto parece contradictorio y difícil de comprender, para quienes aun no habéis ingresado en ese mundo.


El panorama parece muy negro. Y además todos sabéis que es muy difícil ver en la oscuridad. Todo esto apunta a que estáis apunto de entrar en el Laberinto del Mundo. 

Todo Laberinto tiene una Entrada y una Salida. Entre la una y la otra un laberinto es algo así como una caja negra. Tiene dos estructuras en su interior: (i) Calles sin Salida, que no van hacia ningún 


sitio. (ii) Un Camino o Trayecto Autentico que lleva desde la Entrada hacia la Salida sin que nos perdamos.

Vamos a intentar buscar entre todos algo de claridad en esta caja oscura. Y como testimonio personal voy a ofreceros la poquita luz que he aprendido a manejar. Veamos:

En cualquier profesión, en cualquier oficio, desempeñando cualquier trabajo, es posible hacer una vida. Ya que una vida es siempre un que-hacer, y además es el que-hacer mas importante para cada uno, pues nadie lo puede hacer por él. Os estoy hablando del Oficio de Vivir y no de vivir para un oficio, trabajo o profesión.


En el Laberinto hay muchas direcciones que llevan a engaño, para no perdernos mucho podréis tener siempre presente esto: Que lo único que no se compra ni se vende es la Dignidad. Pues toda vida es digna por el hecho de ser vivida. Y un ser humano no tiene precio, tiene Dignidad. No es mas digna la vida del hombre de Éxito que la del que no lo ha alcanzado. Tanto una como otra son vidas igualmente dignas. La Dignidad de toda vida nos lanza siempre un mensaje que no siempre es bien entendido. Nos dice: Que ha de haber un valor superior a los valores del mercado y del consumo (Éxito, Dinero y Prestigio). Y que ese valor puede ser encontrado en igual medida por todos los hombres, pues se encuentra en el interior de todos y cada uno de nosotros, (no esta fuera). Ese valor superior al Éxito y al Prestigio, imposible de comprarse con Dinero, se llama Autenticidad. AUTO-ENTE, significa darse a si mismo entidad, disfrutar de la propia mismidad, darse a si mismo el ser, 

crearse a si mismo, no querer la mismidad o la entidad de otro (Envidia) ni darse a si mismo el ser o la identidad de otro (Impostura). Ser Autentico es tan sencillo como ser si mismo. Y el ser humano es capaz de hacerse y de encontrarse.


Hacer una vida autentica, ser autentico con la propia vida de cada uno, siempre será superior a querer lograr que el éxito pueda aparecer en la vida de uno, porque el éxito o el fracaso no dependen exclusivamente de nosotros, sino de las circunstancias. Sin embargo la Autenticidad si que solo depende en exclusiva de nosotros mismos.

La Autenticidad es el valor necesario para construir cualquier vida humana. Lo otro: el Éxito, es simplemente un deseo que vendrá si es que tiene que venir, o no vendrá, pero tu tienes que seguir viviendo, con Éxito, sin Éxito o contra el Éxito, con Riqueza, sin Riqueza o contra la Riqueza, con Prestigio, sin Prestigio o contra el Prestigio. Y además tienes que vivir de verdad, sin engañarte a ti mismo, pues eso seria una necedad, y solo lo harías si estuvieses enajenado o fuera de ti, siendo absorbido por los valores de un deseo no anclado en la realidad.


Estáis en un momento de vuestras vidas (auto-biografias) en la que rápidamente se confunde el Deseo con la Realidad, siendo esta la principal causa de que entremos en los callejones sin salida del Laberinto. Para que esto no ocurra, la autenticidad de nuestras vidas siempre nos presenta un regalo capaz de traducir los deseos en realidades. Ese regalo se llama Intencionalidad. Que tengáis la intención de hacer algo con vosotros mismos siempre se presenta como Voluntad capaz de movilizar un equilibrio entre el Deseo y la Realidad. Intención significa intento de acción, ensayo efectivo de la voluntad que hurga y maniobra en la apropiación de la verdad que uno quiere darse a si mismo. Sin este regalo de la Intención todo deseo es vanidad, todo queda solo en una simple representación vacía, es solo un fantasma de la fantasía, solo puro viento.


Darse a si mismo entidad es ser gente, darse a si mismo entidad, darse a si mismo el ser consiste en crearse a si mismo. Y uno se crea a si mismo como intención de realidad, dándose a si mismo una representación de la propia voluntad: pues crearse a si mismo es creer en si mismo. Pero tened cuidado…Crearse a si mismo o creer en si mismo, no es llegar a ser alguien distinto de quien ya eres (no es llegar a ser otro distinto de quien ya soy: soy estudiante pero quiero llegar a ser ingeniero o empresario de éxito) si es así, eso son solo deseos sin realidad: un sueño, y los sueños sueños son…


Crearse a si mismo es ya ser ese alguien, día tras día, mañana tras mañana, hoy: a pulso, con esfuerzo: Traducir el deseo en realidad a través e las intenciones de la propia voluntad, no es para los que lo hacen todo con “la boca chica” sin hechos. Eso es falsear la propia autenticidad, eso es volver a engañarse a si mismo. Que lo que dices que haces sea lo mismo que lo que verdaderamente acabas haciendo, se llama coherencia y es la clave de la propia verificación de uno consigo mismo. Su marca es la Autenticidad.

Convertir el deseo en realidad a través de las intenciones de la propia voluntad significa ser conscientes de si mismo: es darse cuentas a si mismo, de si mismo, en cada instante, de todo aquello que estoy diciendo que voy hacer y de todo aquello que estoy haciendo verdaderamente: pues lo que estoy haciendo se llama mi propia vida, que en principio es lo único importante que esta por hacer. Y nadie quiere para la propia vida de cada uno el que sea un sucedáneo o un engaño.


Ese ha de ser nuestro reto: llegar a ser el que uno es. Como todo reto requiere una respuesta, responderse a si mismo, requiere una responsabilidad de cuidados y diligencias para con uno mismo que no se han de postergar. Esa respuesta que uno se da a si mismo, no consiste en llegar a hablarse a solas por encima, ni por debajo de si mismo, consiste en cogerse la propia medida de lo que se es ya, consiste en cogerse el pulso a uno mismo, consiste en verse la propia cara quizás por primera vez.


Y no es solo encontrar esa medida o ese equilibrio, es también mantenerlo. Vivir con dignidad, vivir con autenticidad, es vivir como un navegante. Recordad: solo los Navegantes que no se pierden saben mantener el Rumbo.


Y ese esfuerzo no ocurre como un suceso aislado, no ocurre por un golpe de suerte o por azar, por casualidad o por un golpe de mar. Ese darse cuentas de si mismo a si mismo (esa auto-consciencia como auto-dialogo o deliberación) se logra como un proceso, pues es una cinemática, es la película de vuestra vida, es movimiento: es el motor que da vida autentica a nuestro pasar por este mundo. Su único rostro solo se puede aproximar en los rastros que dejan las aves al volar, o en las estelas que dejan las naves al navegar.


Ese proceso constructor de ser-el-que-uno-es se llama Proyecto. Y eso es precisamente lo que estáis a punto de lanzar hacia el horizonte de vuestras vidas: el Proyecto de vosotros mismos (Proyectos de Mísmidad).


En eso consiste el Reto de vuestro Futuro: Consiste en proyectar hacia fuera lo que uno es ya dentro. No lo que uno quiere o desea ser. Pues uno proyecta lanzando solo y exclusivamente lo que ya tiene en la mano. Uno no puede nunca lanzar aquello de lo que aun no dispone en su puño, (pues solo lanzaría aire). Lanzar el proyecto de la propia vida consiste en empuñarse a si mismo para describir una propia trayectoria, que a su vez ha de ser única e irrepetible, por autentica.


Retar al futuro es lanzar al mundo el propio proyecto de si. Es lanzar al horizonte vuestra propia medida, esa que habéis descubierto en vosotros mismos construyendo vuestra propia entidad y vuestra propia presencia. Es vuestro propio reconocimiento como seres humanos dignos de serlo. Es vuestra propia Bienvenida al Mundo de la Realidad. 

Luis Guillén Junio 2000

31 mar 2017

YOGACITTAVRITTINIRODHAH (en sanscrito) Yoga es aprender a dominar los torbellinos de imagenes que actuan en tu mente. FANTASMATÁ (en griego) Imaginación. Imagina-Acción. Imagenes en Acción. Almas en Movimiento. El Vuelo de las Mariposas. FANTASÍA. EIDOLON. Idolos de la Mente. Ideas...

Dedicado  a  mi Amiga Rocio Garcia (Enfermera)
Comentando el Segundo Sutra del Libro Primero de Patañjali




Ver las cosas tal como son
es un proceso de auto desintoxicación
mediante la propia observación de ti mismo...

Por ello te hará falta
poner atención
y darte cuenta
de todo aquello que ocurre
sin los propios sobreañadidos
e imágenes superpuestas
que de forma habitual colocamos
al lado de la realidad de los hechos
que verdaderamente nos suceden...

Son muchas las fantasías subjetivas
que posicionamos como evidencias reales,
haciendo que formen parte
de nuestras circunstancias
más claras y tangibles.

Y las construimos con tanta rapidez y agilidad
que se quedan como verdaderos fantasmas
añadidos a nuestras situaciones verídicas,
como veloces intrusos
que anidan en nuestra mente
y se hacen cada vez más fuertes
en nuestra memoria,
permaneciendo en ella
y habitándola
con su rutinaria compulsión.

Apareciendo en el recuerdo
como impostores propios
de nosotros mismos,
adueñándose del hilo de nuestra vida,
ensuciándolo con la falsedad.
Y lo que es peor;
haciéndonos creer lo que nunca ha sido.





17 oct 2016

Definiciones

El ser es una pausa entre dos nadas...
Y acontece en un mientras tanto
dure el devenir de la finitud
en su propio dar de si...

Existir es un estado automatista y paranoide
Atractor de la angustia
En el que todas las ausencias están presentes...

La nada es un estado autista y esquizoide
Atractor del tedio
En el que todas las presencias están ausentes...

Solo nuestras huellas nos dan un estado auténtico y épico
Atractor de un difícil equilibrio en lo inestable
En el que se ausenta lo que se presenta
Y en el que se presenta lo que esta ausente...

En el que el ser y la nada coexisten intangibles
Apropiándose cada uno de ellos de un rastro
que se busca a si mismo
como rostro en el que realizar la mirada...

5 mar 2012

CONOCER Y CUIDAR

Un ser humano sirve para ser sí mismo y para cuidar que sus semejantes también lo logren. Todos los afanes de los hombres consisten en lograr verificarse a sí mismos. En llegar a ser (como indicó Píndaro) lo que ya se es, lo que ya somos: nosotros mismos. Es así de simple, pero nadie ha dicho que sea fácil. Es más, es bastante complicado, veamos por qué:

Ser sí mismo es  contrastar la propia mismidad al interactuar con la alteridad de nuestros semejantes y no con nuestras diferencias, ni con la de los otros. Es lograr hacer aparecer  el ser en la propia entidad y cuidar que lo mismo ocurra en la de los demás, siempre desde la emergencia de ellos mismos, desde su irrepetible manifestación: la de cada quién y la de cada cual. En eso consiste el que la existencia en la vida de un ser humano sea ser sí mismo. En dar de mi lo mejor de mi ante todo aquello que no depende de mí. Por ello el ser humano no es un ente mas entre los entes, sino que es el único ente al que le es dado, al que le cabe (por que es su quehacer) verificar su entidad en el ser al autentificarse. Por ello le es necesario en el transcurso de su vida ponerse a prueba para conocerse a sí mismo y aprender a cuidarse a sí mismo y a los otros, pues de lo contrario pasaría por la vida sin saber nada de su valor y sin haberse reconocido a sí mismo en su propio rostro, ni en sus propios rastros...



Decía Séneca que se reconoce la pericia del timonel en la tormenta y el valor del soldado en la batalla... y la clínica del que sana en cada caso con el que debe inclinarse con modestia. Por ello creo que podemos reconocer la dignidad del ser humano en el modo en el que se ejercita con su propio destino. Lo que Séneca llama destino “fatum”, Epicteto lo llamaba “tyché”, ambos dirían que en ningún caso depende de nosotros tal suerte, tales azares, tal fortuna, pero ninguno de los dos tuvieron claro si ante todo aquello que no depende de nosotros, podemos enfrentar todo aquello que sí  depende de nosotros mismos. De nosotros depende darnos entidad ante lo que ellos llamaban el último sino: morir. Para ello ir verificándose a sí mismo al vivir, es ir probándose a sí mismo al existir, es ir haciéndose  “auto—ente—tyché”: autenticos. Es ir contrastando el azar que no depende de nosotros mismos, con nuestras fortalezas logradas,  esas  que si dependen de nosotros pues son fruto de lo mejor de nosotros mismos, de lo mejor que hemos llegado a ser, ya que  son con ellas con las que verificamos nuestra entidad al hacernos humanos cotidianamente. Y sobre todo en los momentos críticos de nuestro existir: al nacer, al crecer, al cubrir nuestras necesidades, al procrear, al madurar, al envejecer, al padecer dolor, al enfermar, al morir.



La Enfermería es un saber que verifica los propios conocimientos que hemos logrado sobre la autenticidad,  pues se dedica a implementar los cuidados para que el ser humano siga siendo: ese sí mismo que es. No solo durante la búsqueda y el adiestramiento para el encuentro con la serenidad ante la finitud cotidiana durante el curso de todas las partes de una vida, sino en la adquisición del sosiego ante el acontecimiento de la propia muerte. No solo en la enfermedad y en la pérdida de la propia autonomía al tener que depender de otros para cubrir las propias necesidades más básicas, sino cuando la indigencia existencial, el dolor, el sufrimiento, la demencia y la agonía nos alcanzan. Incluso entonces el principio de la esperanza ha de seguir intentando: “disolver todas aquellas relaciones en las que el ser humano sea humillado, esclavizado, abandonado y despreciado”. Creo que uno de los valores más sólidos de la Enfermería ha de ser el reconocimiento de la piedad y del afecto como una de sus más grandes habilidades y/o virtudes, por la cual la solidaridad aparece desde la fraternidad como un darse sin esperar nada a cambio y como un dar lo mejor de sí mismo como un hábito o ejercitación de la excelencia. Pues como decía Séneca: en cada ser la parte más resistente es la que se ejercita.



Tocando éstos temas tan difíciles. Sobre el sufrimiento, el dolor, la muerte y  el mal. Tendría que recordar el estilo de enfrentarse a estos pensamientos de un Agustín todavía pagano (o aún no cristiano) para intentar poder decir algo así como que si no me  preguntas qué son, sabría al menos mostrarte el trabajo que desde el cuidado intento hacer día tras día a través de la serenidad para que aparezca el sosiego como descubrimiento ante el venir de  la finitud y ante el acontecimiento de la propia muerte. Pero que si me lo preguntas no sabría explicártelo, ni argumentar, ni demostrarte  nada, tal es nuestra indigencia en el pensar, ante la cual sólo nos resta que el mismo pensamiento tenga piedad para con nosotros . Precisamente quizás por ello sólo seamos capaces de balbucear las preguntas para las que no sabemos encontrar respuestas, y por ello creo que etiquetamos bien al sufrimiento y al dolor al llamarlos enigmas, así como al llamar misterio al problema de la muerte, pero no así al problema del mal, pues creo que llamar al mal misterio no es totalmente acertado, pues solo nos quedaría la incertidumbre al saber que si un misterio ni se puede enunciar, ni se puede responder quizás sería una pragmática útil y más adecuada llamarlo incógnita, pues si sabemos señalarlo y reconocerlo, así como enunciar la pregunta sobre su problema, creo que debe quedar abierta  la esperanza de que alguna vez lo descifremos y lo venzamos, al menos esa es una esperanza como ritual y como metodo heuristico para con el pensamiento y para con la ciencia.



17 dic 2011

SOLVE ET COAGULA

La definición más exacta de la condición humana es la de ser una serie de pruebas iniciáticas de muertes y de resurrecciones simbólicas. Esto lo han sabido siempre todos y cada uno de los pueblos a lo largo de todas las historias mas antiguas narradas por la humanidad. Muertes y resurrecciones del alma (del animus) de una misma persona en la evolución de su propia vida. Lo que los antropólogos llaman "ritos de paso", son todos ellos momentos de una experiencia que me atrevería a llamar "sagrada" para la propia existencia, precisamente porque cuando ocurre, tiene lugar un encuentro o presentimiento de la propia realidad.

Esa revelación de ti sobre ti es la contemplación y el nuevo hallazgo de un centro para tu mundo. (Quizás antes estabas dispersa, existencialmente hablando, o descentrada, nunca atinabas ni tenias certera puntería con tus proyectos, siempre te faltaba algo, un poquito, para coronar tus esfuerzos). Una vez situado en su centro, el ser humano se encuentra en su sitio, auténticamente en su verdadero yo, y por supuesto en el  centro de su cosmos (universo ordenado, organizado con justeza). Las piezas del puzzle habrán todas encajado, con precisión, sin esfuerzo, sin artificios: por naturaleza. A partir de ese momento la prueba iniciatica del laberinto te habrá enseñado el secreto para no sentirte jamás un extraño dentro de ti...



Ulises es el prototipo de hombre que viaja a la búsqueda de un centro, hacía Itaca, es decir, hacía sí mismo. Era un buen navegante, pero el destino lo acosó, las pruebas iniciáticas que eran preciso superar para todos los mortales, lo forzaron a retrasar indefinidamente su retorno al hogar. En busca de nosotros mismos, siempre esperando llegar a coronar nuestras metas, nuestros trabajos, esperando que den frutos nuestros esfuerzos... Pero al igual que en el laberinto, en toda peregrinación o deriva existencial se corre el riesgo de perderse. Si se logra salir del laberinto, al volver al hogar, se es ya un ser distinto, enriquecido por lo padecido en la aventura. Animo.


Analiza todo lo que eres. Divídelo en partes, trocéalo. Disuelve todo lo inferior que hay en ti, aunque te rompas al hacerlo. No tengas miedo. No pasa nada. Confía. Esto solo es una iniciación muy antigua de las costas que bañan nuestro mar. Coagúlate luego con la fuerza adquirida en la operación anterior... En toda labor las virtudes se ejercitan, el ánimo se templa y el ser evoluciona... Nuestra obra es la conversión y el cambio, de un ser en otro ser, de la debilidad en fortaleza, de la ignorancia en experiencia, de lo corporal en lo espiritual, a través de la esperanza transitada como ritual filosófico en un proceso simbólico:



(i) Calcinación (te quemas, tal cual, y así se disuelven tu culpa y tu vergüenza por seguir en una minoría de edad que ya no te corresponde, si quieres progresar, si quieres madurar, al dar a luz el nuevo fruto de tí mismo  necesitas sufrir, al igual que al dar a luz a un  hijo esa alegría viene precedida de una dilatación obrada con dolor en el parto).

(ii) Putrefacción (no me extraña que te dé asco esta fase en la que te podrás encontrar, pues se separan los restos destruidos, apartándolos de tí. En un parto la dilatación es global, la química fisiológica dilata todo y aparecen heces y orina, no le dediques a lo podrido ni tan siquiera un minuto de tu tiempo, no te revuelques en tus miserias, ten cuidado pues lo pútrido es magnético, y suele atraer a los incautos de un modo irresistible, no te preocupes más por ellas, ocúpate de lo que tienes delante de tí, de lo que tiene verdaderamente importancia para tí. Solo enfrentándote a tus propias presencias, a las que tienes presente cada vez delante de tí encontrarás tu solución, pues son el regalo que te dan tus días).

(iii)Solución (expresa la primera transformación de la materia de tu alma. Los antiguos la llamaban: Mercurio. "...Lo que no logró ser dos en una sola carne con el amor, lo alcanzará el ser dos en un solo espíritu con la individuación..."(1). Individuo: imposible de dividir en dos. Individuación: Es la forma a través de la cual la división imposible se convierte en visión. Y acontece por que es posible una nueva luz).

(iv) Destilación (te mojas con tu propia luz, es como una lluvia, que aparecerá, no lo dudes, y formará tu cuerpo nuevamente bañándote con tu propia pureza salvada al ser separada por la operación anterior, en la que la tortura y la muerte de tus metales para "perfeccionarlos" te habrán transformado en un nuevo metal de extremada belleza y de exquisita bondad, que podrá verificarse siempre y en todo lugar como auténticamente verdadero. Pues el camino consiste solo en eso: en amar lo que se hace, en amar la obra. Todo cuanto hacemos tendrá más tarde un efecto, todo gesto sirve de preparación a otro gesto, pero hay que saber renunciar al fruto de la acción. Es preciso actuar sin pensar en las recompensas: solo eso es el amor a si mismo capaz de destilarte a ti misma una nueva luz: dar de ti lo mejor de ti ante todo aquello que no depende de ti: ser capaz de responder con amor a cualquier cosa que nos exaspere o nos aterre).
                 
(v) Conjunción: (coincidentia oppositorum: operación por la cual coinciden todos los opuestos y se conjugan haciendo que se acerquen todas las oposiciones y resistencias que bloqueaban tu realidad anterior, lo pesado ahora es capaz de volar, la mayor tensión logra encontrarse en un equilibrio oculto pero perfecto, como el arco y la flecha antes de ser disparadas, como las cuerdas bien tensadas y afinadas de una lira antes de ser tocada, caben en ellas todas las melodías posibles del mundo. Solo queda ahora que seas tú la que te interpretes a tí misma.

(vi) Sublimación: paso directo del estado solido al de gas, sin pasar por la licuación. Este estado es el que experimenta el núcleo de un cometa al acercarse al sol. Piensa: en el principio de los tiempos, alrededor del fuego se reunían los hombres que aún no lo eran, gracias al fuego se volvieron sociables y fue así como se desarrollo el lenguaje, condición previa a la adquisición de humanidad. La sustancia del lenguaje eso es una sublimación evolutiva a través de la cual quienes aún no eran hombres lo lograron, y lo hicieron ensimismándose ante su luz y ante su calor, entraron dentro de si y encontraron la reflexión del pensamiento que en su camino de vuelta sonó fuera de sí hacia otro que era de igual mismidad que quien emitía el sonido, por eso lo entendió y lo comprendió, y sucedió la comunicación y la interacción de la información etc.etc. Esa magia es la sublimación de la que te hablo, pero aplicada a tí. Imaginaté qué puede dar de si para ti, si la comparas con la analogía de la aparición del lenguaje que te he mostrado

(vii) Coagulación Filosófica: Si consigues fijar todo aquello que la sublimación te dé, y lo cuidas, todo aquello que hagas en esta vida te dará alegrías, pues habrás llegado a ser quien eres.


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9 may 2011

ALMA



Esto es lo que hay. Y lo que hay es lo que da de sí cada espera de un instante eterno en el que se ensaya, se determina y se despeja la finitud de lo cotidiano. Esa gestión de la espera, ese ritual de esperanza es lo que muestra lo espiritual en el alma humana. No es más que un intento de prueba. Esa intención de verificarse a sí mismo, de precisar lo incierto al agudizar con certeza la puntería que proyecta el sentido de la propia vida, lanzándola como saeta hacia su propia diana, que como gran horizonte circular delante nuestra y en nuestro alrededor, tiene también su centro de atracción allí dónde tú ya también te encuentras y te hallas. Ese sacar fuera la pericia para abrirse paso, para hacer pasaje, para ir haciéndose camino, es lo que construye la propia realidad y es lo que ordena el propio mundo. Verificar constantemente la propia autenticidad, eso es confiar en la esperanza y amar el espíritu. Eso es tener fortaleza y aguante, buenos hombros para luchar con escudo empujando con gran animo aquello que nos resiste hasta abrirnos paso a través...

26 feb 2011

UNA PEDAGOGÍA COMO GESTIÓN DE LA ESPERANZA

           Decía Aristóteles que algo, sea lo que sea, es lo que es, cuando ha llegado a ser como debe ser, es decir, cuando cumple bien su función. Así, diremos que cualquier instrumento, es lo que es, cuando ha llegado a ser para lo que se ha hecho. Así, por ejemplo: un cuchillo es un buen cuchillo si corta bien, si no corta bien, no es un buen cuchillo, incluso diríamos que no sirve para ser cuchillo, por eso lo rechazamos y buscamos uno bueno que corte y haga por ello bien su trabajo.

             Bien sabemos, claro esta, que el ser humano no es un instrumento para nadie, pues si así fuera seriamos rebajados a otra condición diferente a la humana. Pero si podemos decir que el ser humano es instrumento para si mismo, y que además la buena construcción de si mismo, y el buen desempeño o manejo de si mismo por uno mismo, es probablemente lo que nos hace estar, no por encima, ni por debajo de nosotros mismos, si no a nuestro propio nivel, en nuestro punto de madurez, en nuestro equilibrio mas sensato. Y esto es así, no solo porque una de las claves de la evolución humana (la interacción mano-cerebro) nos ha hecho, para bien o para mal, ser lo que somos, sino por una razón mas sencilla: porque un sujeto (un yo, una mente, un alma) no puede ocurrir sin estar engarzado en un objeto (un cerebro, un cuerpo, una materia). Y además podemos decir también, que cuanta mayor complejidad tiene ese sujeto, (ese yo, esa mente, ese alma), mas cerca del estado de ser humano se ha de encontrar.

            Pero, ¿En que consiste esa complejidad?, ¿En que consiste ser un ser humano?

Ya hemos dado una respuesta importante: que un ser humano no puede ser nunca utilizado por otro que no sea si mismo. Esto indica algo muy especial y complicado que podríamos expresarlo diciendo que un ser humano es como un “nudo” que se da vueltas sobre si mismo, por eso es difícil de desatar para poder explicarlo. Ese darse vueltas sobre si mismo para anudarse, abrazarse, atarse o sujetarse, que tienen la mente con el cuerpo, las formas con la materia, el sujeto con el objeto, es lo que hace que el ser humano no solo sea conciencia, sino que llegue a ser también  autoconciencia; y que no solo sea libertad, sino que llegue a ser también autenticidad. Es así como se muestra la misteriosa evolución del amor, y este es su enigmático proceso.

           Podemos decir que el ser humano es un buen instrumento para si mismo si madura bien, si sirve bien a su función de ser un ser humano. Esa función consistiría en lograr un equilibrio entre el propio sujeto (su yo, su mente, su alma, sus conceptos, sus representaciones, sus pensamientos) y el siempre inestable mundo del objeto (del cerebro, del cuerpo, de la materia, de lo físico, y de todo aquello que nos presenta el mundo exterior, aquel que esta fuera de nosotros, y que seguirá estando ahí incluso cuando nosotros ya no estemos, ese que siempre se encuentra en continuo movimiento y que por ello nos crea inquietud, inestabilidad, contradicciones e incertidumbres).
En una frase: La función del ser humano consiste en lograr un equilibrio del mundo interior capaz de precisar lo incierto en ese siempre inestable mundo exterior...

        
   Parece por lo tanto que la clave del buen funcionamiento de un ser humano ha de consistir en una interacción, en una relación de lo interior con lo exterior, en una construcción equilibrada de un interior o sujeto, en continuo choque con un exterior de objetos, esa construcción interior y ese choque exterior es lo que llamamos, sensaciones, percepciones, memorias y recuerdos, es decir experiencias de presencias exteriores pero representadas en nuestro interior, a través de un lenguaje, de una comunicación, como medio en el cual van anudándose cada vez mayor complejidad bajo la forma de pensamientos y de realidades, de palabras y de verdades o mentiras, todas ellas nos llevan a darnos “cuentas”, números, proporciones, y geometrías. A ser conscientes de la diferencia de perspectiva que hay entre nuestro interior al que llamamos: yo; y el exterior al que llamamos: mundo.

       Mundo que también esta poblado de otros seres humanos semejantes a nosotros, que experimentan lo mismo que experimentamos nosotros en la búsqueda de ese equilibrio interior en lo inestable del mundo exterior. Es justo con ellos con los que ensayamos un acercamiento de deseos e intenciones, y de lazos de relaciones que llevan a través del lenguaje y de la comunicación a formar la cultura humana.

          Podemos decir que el ser humano individual, a través del lenguaje es capaz de construir otro ser humano, al que podemos llamar colectivo por estar formado de muchos seres humanos en comunicación, y que seria algo así como el ser humano social de la cultura humana, y que a través de practicas de equilibrio colectivo que han demostrado que funcionan bien  para el colectivo de seres humanos, hemos ido transmitiendo como tradiciones, aprendizajes y enseñanzas, entre nosotros y nuestros descendientes que se habrán de hacer adultos algún día en el que nosotros ya no estemos, un saber hacer  autentico, que sirva bien a todos, y nos de a todos mayor seguridad, creando así leyes, normas, reglas de comportamiento y de técnicas de todo tipo.

          Podemos decir que las técnicas mas importantes a transmitir, son las técnicas del buen uso de nuestra libertad, es decir, las técnicas del buen uso de nosotros mismos por nosotros mismos, y de nuestro saber bien que es lo que debemos hacer de nosotros (sujetos) en ese mundo exterior tan difícil por inestable y fugaz, que se nos presenta amenazante y violento.


         Esas técnicas de la libertad son técnicas sobre el deseo y la intención, son técnicas sobre la reflexión y la deliberación, son técnicas sobre como decidir y elegir bien, son técnicas sobre la acción y la realización o ejecución de todo lo que nos cabe esperar de nosotros mismos y de todo lo que podemos dar de si desde nuestro interior, al ir al encuentro de lo exterior y de los otros que como nosotros también pretenden parecidos equilibrios e intereses comunes.


        Toda esa información, comunicación e interacción, que damos de si, fuera de nosotros, en el exterior, para con los otros, va a volver de nuevo a nosotros, pero enriquecida con la cultura y el saber de lo social y va a darnos algo muy importante que llamamos saber o experiencia, que es con lo que vamos a ir construyendo nuestro propio ser humano individual, nuestro yo, nuestra personalidad, nuestro carácter, nuestro temperamento, nuestro sentido común, nuestro esfuerzo para estar en este mundo con mayor eficiencia, nuestra capacidad critica de razonar y de ser no ya conscientes al darnos cuenta de lo que hay, sino auto conscientes, pues después de la comunicación con los demás que también son como nosotros, yo voy siendo el que soy en mi interior, pero ayudado por como me dicen que soy desde el exterior, en este equilibrio de construcción interior con materiales del inestable exterior el ser humano va adquiriendo no ya mayor libertad, sino también mayor verificación, mayor autenticidad, mayor verdad y sentido sobre sí mismo y sobre los otros.


           Hemos visto lo importante que es la transmisión a través de la educación de lo que hemos llamado: “técnicas de libertad” que hemos aprendido social y culturalmente que nos han servido bien y nos han hecho individual y colectivamente mejores. Fundamentalmente esa instrucción consiste en lo que podemos llamar “ser coherentes”.

           La coherencia en la educación es cuando un ser humano ve (verifica) que aquello que dice y aquello que hace es verdaderamente lo mismo. Esta coherencia entre el decir y el hacer es lo que se experimenta como un buen ejemplo. Y allí donde hay buen ejemplo por parte de quien enseña, hay buena fe por parte de quien aprende. Solo si hay buena fe, hay buena creencia, y es así la única forma que tiene quien aprende  de creer en quien enseña y en aquello que enseña.


           Si el ser humano cree en quien enseña y en aquello que se enseña ocurre la atención,  y si el ser humano atiende, llega la escucha. Y es evidente que  si se escucha puede darse el llegar a entender, es decir a tener la intención de estar en el aprender, de estar en la vía del aprender, de tender a ello. Y por supuesto, quien entiende siempre es porque aprende con otro, aunque sea consigo mismo, por ello podemos decir que solo quien entiende puede llegar a comprender, dado que en la comprensión hay dialogo, donde se hacen participes de las cosas tanto quien enseña, como quien aprende, donde se dan cuentas de las cosas ambos, y solo cuando a través del dialogo mutuo se dan cuentas de las cosas, ocurre lo que llamamos conciencia, a través de la reflexión, que nos lleva a su vez a lo que podríamos llamar un auto dialogo, un hablar ahora a solas con nosotros mismos, en donde nos damos cuenta de lo que hemos aprendido.


            A esto es a lo que podemos llamar autoconciencia, un estado de deliberación de uno consigo mismo, donde se analizan y se pesan las ideas que vamos construyendo sobre las cosas que vamos aprendiendo.

           Pues bien, solo si hay deliberación, autoconciencia, reflexión, auto dialogo, puede haber prudencia, y solo así se es capaz de construir virtudes, pues solo a través del habito de la virtud se puede decidir bien sobre las cosas, de tal manera que los deseos y las intenciones estén integrados equilibradamente con la realidad, de lo contrario, construyendo vicios, al no haber prudencia, no se decide bien sobre las cosas, y solo se logran obtener deseos sin realidad, puro viento, pura inquietud vacía, incapaz de lanzar nada hacia ningún horizonte, incapaz de lanzar nada como proyecto hacia ningún sentido.

            Solo cuando los deseos están bien equilibrados e integrados con la realidad aparece la Autonomía en el ser humano, como su primer gran logro de madurez y de buena navegación. Y solo cuando los deseos no tienen realidad y son verdaderos fantasmas, aparece la Envidia, como la primera consecuencia de la inmadurez y de los primeros naufragios.

           Cuando hay autonomía se es capaz de elegir y de autoelergirse. Cando hay envidia nunca uno elige por si mismo, siempre serán los otros los que elegirán por él, él solo deseara sin realidad lo que otros han elegido.

           Cuando uno es autónomo, también es capaz de criticar la realidad y de hacer crítica constructiva consigo mismo, pues hay libertad en sus elecciones y además estas son razonables, pues hay responsabilidad.


           Cuando hay responsabilidad uno es capaz de cuidarse así mismo y a los otros, así como de formarse al ir construyéndose como persona, siendo capaz también de proyectar su vida al futuro, conduciéndola.

           Cuando no hay responsabilidad uno no es capaz de cuidarse a si mismo, pues al no ser autónomo, las envidias le impiden ser libre dado que es esclavo de deseos sin realidad, la envidia es capaz de ir destruyendo al si mismo, pues al no tener nada que lanzar hacia el horizonte de la propia vida, los intentos por proyectarse hacia el futuro fracasan una vez tras otra, y la propia vida acaba apareciendo como una pesada carga sin sentido, donde lo mismo vuelve siempre a ser lo mismo, y en vez de autenticidad solo ocurren automatismos, incontinencias y violencia. Ante esto, el ser humano se vuelve incapaz de actuar, se angustia, solo encuentra absurdo, pues no halla sentido en la realidad, y es así como, o suele “tirar la toalla” o se refugia en mundos cada vez mas irreales.

         
Cuando por el contrario sabe conducir la propia vida, se es capaz de actuar para conseguir metas, pues el encontrar sentido en la realidad solo se logra si se va construyendo con esfuerzo día tras día, con paciencia, con contención, modestia, honradez y temple. Siendo solo así que los actos alcanzan a tener fortaleza y consistencia. La persona que progresa, no se esconde, pues solo los navegantes que no se pierden saben mantener el rumbo, y ese rumbo es solidario con los demás seres humanos, pues hay madurez y claridad, no hay confusión, ni ignorancia, pues se guarda un saber razonable, que a su vez da confianza y seguridad, alegría y ganas de vivir. Las personas que saben construir felicidad a su alrededor, son generosas y saben compartir, pues dan de si el segundo gran logro de la madurez: la Autenticidad.


14 feb 2011

Como la sustancia húmeda de la manifestación del barro que con el modelaje de los dedos va abriendose paso hacia el encuentro con la luz...

        Hay un hilo secreto que teje lo que está ausente en nuestras huellas con la presencia de nosotros mismos al ir tras ellas. Ese tejido esta hecho de una substancia sutil semejante al agua que corre y que se nos escapa entre los dedos, pero es mucho mas extraña no sólo por ser transparente e incolora, sino por ser aún más misteriosa y enigmática, y a la que solemos nombrar llamándola: "tiempo".
        Ese tejido que nos separa a nosotros mismos es "la imagen móvil de la eternidad". Es olvido y es ausencia, es memoria y es recuerdo desvelado como presencia y como realidad de un infinito océano que transitamos con nuestra mente.
        Por ello, buscando dentro de ti te encontrarás, y "llegarás a ser quién ya eres" pues sólo así lograrás ver tu propio rostro: si logras seguir tu propio rastro...  no sólo es suficiente vivir dejando que el tiempo pase siempre por encima tuya, sino que también será necesario que pases tú por encima del tiempo al navegar, pues sólo así seras tú y no el tiempo quién habrá de pasar.


         Primero, abriéndote paso y atravesando el tiempo oceánico, buceando a través de él hasta hacer emerger tu propia entidad, liberándote, como una gran expresión de ti mismo, sacando fuera toda la presión de tu interior, logrando respirar. Bronceándote ahora por encima de las olas del tiempo, en la superficie de la realidad, inmenso mar donde los haya, haciendo ya no sólo un emerger sino toda una flotación de tu libertad como necesidad de contingencias, dándote entidad a ti misma, a la búsqueda de rutas, rumbos y periplos, hacedora de mapas enhebrando tu propia voluntad con tus deseos, tus intenciones, tus elecciones, tus decisiones, proyectándolas hacia todos tus horizontes, buscando acción en donde poder verificarte y probarte como creación responsable de ti misma, como equilibrio de dentro que sabe afrontar  las inestabilidades de fuera...

4 feb 2011

Cosmografía.

Un punto de energía en un instante
es ya dentro de sí una intención
que construye su propia memoria
y avanza en lineas de materia
a través de momentos
en los que va dando de sí
la selección deliberada
de su propio recuerdo
como superficies transparentes
de naturaleza construidas
desde dentro de sí
reflejando las decisiones
de sus propios desarrollos:
cuerpos con vida
que ocupan espacios
en los que experimentar el tiempo
en entornos alejados de sí
en los que se comunica y en donde actúa
presentándose en la sociedad de los otros semejantes
transmitiéndoles su autonomía
con la libertad en la que construye su alma
como cultura para aquellos que habrán de llegar después
ejecutando un proyecto
que al ser lanzado al horizonte
de su propia actualidad
va creando la historia hacia un futuro
que se hace avanzar como espíritu

Tú has de seguir una ruta lejana por dentro de ti.



Una huella en la arena de la playa se muestra al pasear como una reflexión que nos invita a pensar, no sólo al nivel que lo haría un perseguidor cualquiera que como hábil rastreador calcularía como sutiles vectores y en rápidos análisis las marcas en cuanto a su dirección, buscando saber hacia dónde se dirigen los pasos, o en cuanto a su sentido, sobre si viene o sobre si va: el hacedor adelantado del rastro, o en cuanto a la fuerza, concretando la profundidad lograda en la arena pisada, en función de si fue reciente o de si hace ya algún tiempo que quedó marcada. La huella también da que pensar en cuanto a sí misma, como fenómeno hallado en una playa, al lado de otras realidades como caracolas, conchas, cristales rodados y demás... Así ,de esta manera, también como un ente al lado de otros entes la huella, se nos hace presente siendo un regalo especial, pues da de sí aún mucho más.
Nos muestra con su sola presencia la impresión simultánea en la arena de una increible ausencia; la de su hacedor...
Es entonces cuando se inicia la búsqueda y la aventura para la propia existencia al encuentro de sí mismo.

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