4 feb 2011

Tú has de seguir una ruta lejana por dentro de ti.



Una huella en la arena de la playa se muestra al pasear como una reflexión que nos invita a pensar, no sólo al nivel que lo haría un perseguidor cualquiera que como hábil rastreador calcularía como sutiles vectores y en rápidos análisis las marcas en cuanto a su dirección, buscando saber hacia dónde se dirigen los pasos, o en cuanto a su sentido, sobre si viene o sobre si va: el hacedor adelantado del rastro, o en cuanto a la fuerza, concretando la profundidad lograda en la arena pisada, en función de si fue reciente o de si hace ya algún tiempo que quedó marcada. La huella también da que pensar en cuanto a sí misma, como fenómeno hallado en una playa, al lado de otras realidades como caracolas, conchas, cristales rodados y demás... Así ,de esta manera, también como un ente al lado de otros entes la huella, se nos hace presente siendo un regalo especial, pues da de sí aún mucho más.
Nos muestra con su sola presencia la impresión simultánea en la arena de una increible ausencia; la de su hacedor...
Es entonces cuando se inicia la búsqueda y la aventura para la propia existencia al encuentro de sí mismo.

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