Ese tejido que nos separa a nosotros mismos es "la imagen móvil de la eternidad". Es olvido y es ausencia, es memoria y es recuerdo desvelado como presencia y como realidad de un infinito océano que transitamos con nuestra mente.
Por ello, buscando dentro de ti te encontrarás, y "llegarás a ser quién ya eres" pues sólo así lograrás ver tu propio rostro: si logras seguir tu propio rastro... no sólo es suficiente vivir dejando que el tiempo pase siempre por encima tuya, sino que también será necesario que pases tú por encima del tiempo al navegar, pues sólo así seras tú y no el tiempo quién habrá de pasar.
Primero, abriéndote paso y atravesando el tiempo oceánico, buceando a través de él hasta hacer emerger tu propia entidad, liberándote, como una gran expresión de ti mismo, sacando fuera toda la presión de tu interior, logrando respirar. Bronceándote ahora por encima de las olas del tiempo, en la superficie de la realidad, inmenso mar donde los haya, haciendo ya no sólo un emerger sino toda una flotación de tu libertad como necesidad de contingencias, dándote entidad a ti misma, a la búsqueda de rutas, rumbos y periplos, hacedora de mapas enhebrando tu propia voluntad con tus deseos, tus intenciones, tus elecciones, tus decisiones, proyectándolas hacia todos tus horizontes, buscando acción en donde poder verificarte y probarte como creación responsable de ti misma, como equilibrio de dentro que sabe afrontar las inestabilidades de fuera...


No hay comentarios:
Publicar un comentario