26 feb 2011

UNA PEDAGOGÍA COMO GESTIÓN DE LA ESPERANZA

           Decía Aristóteles que algo, sea lo que sea, es lo que es, cuando ha llegado a ser como debe ser, es decir, cuando cumple bien su función. Así, diremos que cualquier instrumento, es lo que es, cuando ha llegado a ser para lo que se ha hecho. Así, por ejemplo: un cuchillo es un buen cuchillo si corta bien, si no corta bien, no es un buen cuchillo, incluso diríamos que no sirve para ser cuchillo, por eso lo rechazamos y buscamos uno bueno que corte y haga por ello bien su trabajo.

             Bien sabemos, claro esta, que el ser humano no es un instrumento para nadie, pues si así fuera seriamos rebajados a otra condición diferente a la humana. Pero si podemos decir que el ser humano es instrumento para si mismo, y que además la buena construcción de si mismo, y el buen desempeño o manejo de si mismo por uno mismo, es probablemente lo que nos hace estar, no por encima, ni por debajo de nosotros mismos, si no a nuestro propio nivel, en nuestro punto de madurez, en nuestro equilibrio mas sensato. Y esto es así, no solo porque una de las claves de la evolución humana (la interacción mano-cerebro) nos ha hecho, para bien o para mal, ser lo que somos, sino por una razón mas sencilla: porque un sujeto (un yo, una mente, un alma) no puede ocurrir sin estar engarzado en un objeto (un cerebro, un cuerpo, una materia). Y además podemos decir también, que cuanta mayor complejidad tiene ese sujeto, (ese yo, esa mente, ese alma), mas cerca del estado de ser humano se ha de encontrar.

            Pero, ¿En que consiste esa complejidad?, ¿En que consiste ser un ser humano?

Ya hemos dado una respuesta importante: que un ser humano no puede ser nunca utilizado por otro que no sea si mismo. Esto indica algo muy especial y complicado que podríamos expresarlo diciendo que un ser humano es como un “nudo” que se da vueltas sobre si mismo, por eso es difícil de desatar para poder explicarlo. Ese darse vueltas sobre si mismo para anudarse, abrazarse, atarse o sujetarse, que tienen la mente con el cuerpo, las formas con la materia, el sujeto con el objeto, es lo que hace que el ser humano no solo sea conciencia, sino que llegue a ser también  autoconciencia; y que no solo sea libertad, sino que llegue a ser también autenticidad. Es así como se muestra la misteriosa evolución del amor, y este es su enigmático proceso.

           Podemos decir que el ser humano es un buen instrumento para si mismo si madura bien, si sirve bien a su función de ser un ser humano. Esa función consistiría en lograr un equilibrio entre el propio sujeto (su yo, su mente, su alma, sus conceptos, sus representaciones, sus pensamientos) y el siempre inestable mundo del objeto (del cerebro, del cuerpo, de la materia, de lo físico, y de todo aquello que nos presenta el mundo exterior, aquel que esta fuera de nosotros, y que seguirá estando ahí incluso cuando nosotros ya no estemos, ese que siempre se encuentra en continuo movimiento y que por ello nos crea inquietud, inestabilidad, contradicciones e incertidumbres).
En una frase: La función del ser humano consiste en lograr un equilibrio del mundo interior capaz de precisar lo incierto en ese siempre inestable mundo exterior...

        
   Parece por lo tanto que la clave del buen funcionamiento de un ser humano ha de consistir en una interacción, en una relación de lo interior con lo exterior, en una construcción equilibrada de un interior o sujeto, en continuo choque con un exterior de objetos, esa construcción interior y ese choque exterior es lo que llamamos, sensaciones, percepciones, memorias y recuerdos, es decir experiencias de presencias exteriores pero representadas en nuestro interior, a través de un lenguaje, de una comunicación, como medio en el cual van anudándose cada vez mayor complejidad bajo la forma de pensamientos y de realidades, de palabras y de verdades o mentiras, todas ellas nos llevan a darnos “cuentas”, números, proporciones, y geometrías. A ser conscientes de la diferencia de perspectiva que hay entre nuestro interior al que llamamos: yo; y el exterior al que llamamos: mundo.

       Mundo que también esta poblado de otros seres humanos semejantes a nosotros, que experimentan lo mismo que experimentamos nosotros en la búsqueda de ese equilibrio interior en lo inestable del mundo exterior. Es justo con ellos con los que ensayamos un acercamiento de deseos e intenciones, y de lazos de relaciones que llevan a través del lenguaje y de la comunicación a formar la cultura humana.

          Podemos decir que el ser humano individual, a través del lenguaje es capaz de construir otro ser humano, al que podemos llamar colectivo por estar formado de muchos seres humanos en comunicación, y que seria algo así como el ser humano social de la cultura humana, y que a través de practicas de equilibrio colectivo que han demostrado que funcionan bien  para el colectivo de seres humanos, hemos ido transmitiendo como tradiciones, aprendizajes y enseñanzas, entre nosotros y nuestros descendientes que se habrán de hacer adultos algún día en el que nosotros ya no estemos, un saber hacer  autentico, que sirva bien a todos, y nos de a todos mayor seguridad, creando así leyes, normas, reglas de comportamiento y de técnicas de todo tipo.

          Podemos decir que las técnicas mas importantes a transmitir, son las técnicas del buen uso de nuestra libertad, es decir, las técnicas del buen uso de nosotros mismos por nosotros mismos, y de nuestro saber bien que es lo que debemos hacer de nosotros (sujetos) en ese mundo exterior tan difícil por inestable y fugaz, que se nos presenta amenazante y violento.


         Esas técnicas de la libertad son técnicas sobre el deseo y la intención, son técnicas sobre la reflexión y la deliberación, son técnicas sobre como decidir y elegir bien, son técnicas sobre la acción y la realización o ejecución de todo lo que nos cabe esperar de nosotros mismos y de todo lo que podemos dar de si desde nuestro interior, al ir al encuentro de lo exterior y de los otros que como nosotros también pretenden parecidos equilibrios e intereses comunes.


        Toda esa información, comunicación e interacción, que damos de si, fuera de nosotros, en el exterior, para con los otros, va a volver de nuevo a nosotros, pero enriquecida con la cultura y el saber de lo social y va a darnos algo muy importante que llamamos saber o experiencia, que es con lo que vamos a ir construyendo nuestro propio ser humano individual, nuestro yo, nuestra personalidad, nuestro carácter, nuestro temperamento, nuestro sentido común, nuestro esfuerzo para estar en este mundo con mayor eficiencia, nuestra capacidad critica de razonar y de ser no ya conscientes al darnos cuenta de lo que hay, sino auto conscientes, pues después de la comunicación con los demás que también son como nosotros, yo voy siendo el que soy en mi interior, pero ayudado por como me dicen que soy desde el exterior, en este equilibrio de construcción interior con materiales del inestable exterior el ser humano va adquiriendo no ya mayor libertad, sino también mayor verificación, mayor autenticidad, mayor verdad y sentido sobre sí mismo y sobre los otros.


           Hemos visto lo importante que es la transmisión a través de la educación de lo que hemos llamado: “técnicas de libertad” que hemos aprendido social y culturalmente que nos han servido bien y nos han hecho individual y colectivamente mejores. Fundamentalmente esa instrucción consiste en lo que podemos llamar “ser coherentes”.

           La coherencia en la educación es cuando un ser humano ve (verifica) que aquello que dice y aquello que hace es verdaderamente lo mismo. Esta coherencia entre el decir y el hacer es lo que se experimenta como un buen ejemplo. Y allí donde hay buen ejemplo por parte de quien enseña, hay buena fe por parte de quien aprende. Solo si hay buena fe, hay buena creencia, y es así la única forma que tiene quien aprende  de creer en quien enseña y en aquello que enseña.


           Si el ser humano cree en quien enseña y en aquello que se enseña ocurre la atención,  y si el ser humano atiende, llega la escucha. Y es evidente que  si se escucha puede darse el llegar a entender, es decir a tener la intención de estar en el aprender, de estar en la vía del aprender, de tender a ello. Y por supuesto, quien entiende siempre es porque aprende con otro, aunque sea consigo mismo, por ello podemos decir que solo quien entiende puede llegar a comprender, dado que en la comprensión hay dialogo, donde se hacen participes de las cosas tanto quien enseña, como quien aprende, donde se dan cuentas de las cosas ambos, y solo cuando a través del dialogo mutuo se dan cuentas de las cosas, ocurre lo que llamamos conciencia, a través de la reflexión, que nos lleva a su vez a lo que podríamos llamar un auto dialogo, un hablar ahora a solas con nosotros mismos, en donde nos damos cuenta de lo que hemos aprendido.


            A esto es a lo que podemos llamar autoconciencia, un estado de deliberación de uno consigo mismo, donde se analizan y se pesan las ideas que vamos construyendo sobre las cosas que vamos aprendiendo.

           Pues bien, solo si hay deliberación, autoconciencia, reflexión, auto dialogo, puede haber prudencia, y solo así se es capaz de construir virtudes, pues solo a través del habito de la virtud se puede decidir bien sobre las cosas, de tal manera que los deseos y las intenciones estén integrados equilibradamente con la realidad, de lo contrario, construyendo vicios, al no haber prudencia, no se decide bien sobre las cosas, y solo se logran obtener deseos sin realidad, puro viento, pura inquietud vacía, incapaz de lanzar nada hacia ningún horizonte, incapaz de lanzar nada como proyecto hacia ningún sentido.

            Solo cuando los deseos están bien equilibrados e integrados con la realidad aparece la Autonomía en el ser humano, como su primer gran logro de madurez y de buena navegación. Y solo cuando los deseos no tienen realidad y son verdaderos fantasmas, aparece la Envidia, como la primera consecuencia de la inmadurez y de los primeros naufragios.

           Cuando hay autonomía se es capaz de elegir y de autoelergirse. Cando hay envidia nunca uno elige por si mismo, siempre serán los otros los que elegirán por él, él solo deseara sin realidad lo que otros han elegido.

           Cuando uno es autónomo, también es capaz de criticar la realidad y de hacer crítica constructiva consigo mismo, pues hay libertad en sus elecciones y además estas son razonables, pues hay responsabilidad.


           Cuando hay responsabilidad uno es capaz de cuidarse así mismo y a los otros, así como de formarse al ir construyéndose como persona, siendo capaz también de proyectar su vida al futuro, conduciéndola.

           Cuando no hay responsabilidad uno no es capaz de cuidarse a si mismo, pues al no ser autónomo, las envidias le impiden ser libre dado que es esclavo de deseos sin realidad, la envidia es capaz de ir destruyendo al si mismo, pues al no tener nada que lanzar hacia el horizonte de la propia vida, los intentos por proyectarse hacia el futuro fracasan una vez tras otra, y la propia vida acaba apareciendo como una pesada carga sin sentido, donde lo mismo vuelve siempre a ser lo mismo, y en vez de autenticidad solo ocurren automatismos, incontinencias y violencia. Ante esto, el ser humano se vuelve incapaz de actuar, se angustia, solo encuentra absurdo, pues no halla sentido en la realidad, y es así como, o suele “tirar la toalla” o se refugia en mundos cada vez mas irreales.

         
Cuando por el contrario sabe conducir la propia vida, se es capaz de actuar para conseguir metas, pues el encontrar sentido en la realidad solo se logra si se va construyendo con esfuerzo día tras día, con paciencia, con contención, modestia, honradez y temple. Siendo solo así que los actos alcanzan a tener fortaleza y consistencia. La persona que progresa, no se esconde, pues solo los navegantes que no se pierden saben mantener el rumbo, y ese rumbo es solidario con los demás seres humanos, pues hay madurez y claridad, no hay confusión, ni ignorancia, pues se guarda un saber razonable, que a su vez da confianza y seguridad, alegría y ganas de vivir. Las personas que saben construir felicidad a su alrededor, son generosas y saben compartir, pues dan de si el segundo gran logro de la madurez: la Autenticidad.


14 feb 2011

Como la sustancia húmeda de la manifestación del barro que con el modelaje de los dedos va abriendose paso hacia el encuentro con la luz...

        Hay un hilo secreto que teje lo que está ausente en nuestras huellas con la presencia de nosotros mismos al ir tras ellas. Ese tejido esta hecho de una substancia sutil semejante al agua que corre y que se nos escapa entre los dedos, pero es mucho mas extraña no sólo por ser transparente e incolora, sino por ser aún más misteriosa y enigmática, y a la que solemos nombrar llamándola: "tiempo".
        Ese tejido que nos separa a nosotros mismos es "la imagen móvil de la eternidad". Es olvido y es ausencia, es memoria y es recuerdo desvelado como presencia y como realidad de un infinito océano que transitamos con nuestra mente.
        Por ello, buscando dentro de ti te encontrarás, y "llegarás a ser quién ya eres" pues sólo así lograrás ver tu propio rostro: si logras seguir tu propio rastro...  no sólo es suficiente vivir dejando que el tiempo pase siempre por encima tuya, sino que también será necesario que pases tú por encima del tiempo al navegar, pues sólo así seras tú y no el tiempo quién habrá de pasar.


         Primero, abriéndote paso y atravesando el tiempo oceánico, buceando a través de él hasta hacer emerger tu propia entidad, liberándote, como una gran expresión de ti mismo, sacando fuera toda la presión de tu interior, logrando respirar. Bronceándote ahora por encima de las olas del tiempo, en la superficie de la realidad, inmenso mar donde los haya, haciendo ya no sólo un emerger sino toda una flotación de tu libertad como necesidad de contingencias, dándote entidad a ti misma, a la búsqueda de rutas, rumbos y periplos, hacedora de mapas enhebrando tu propia voluntad con tus deseos, tus intenciones, tus elecciones, tus decisiones, proyectándolas hacia todos tus horizontes, buscando acción en donde poder verificarte y probarte como creación responsable de ti misma, como equilibrio de dentro que sabe afrontar  las inestabilidades de fuera...

4 feb 2011

Cosmografía.

Un punto de energía en un instante
es ya dentro de sí una intención
que construye su propia memoria
y avanza en lineas de materia
a través de momentos
en los que va dando de sí
la selección deliberada
de su propio recuerdo
como superficies transparentes
de naturaleza construidas
desde dentro de sí
reflejando las decisiones
de sus propios desarrollos:
cuerpos con vida
que ocupan espacios
en los que experimentar el tiempo
en entornos alejados de sí
en los que se comunica y en donde actúa
presentándose en la sociedad de los otros semejantes
transmitiéndoles su autonomía
con la libertad en la que construye su alma
como cultura para aquellos que habrán de llegar después
ejecutando un proyecto
que al ser lanzado al horizonte
de su propia actualidad
va creando la historia hacia un futuro
que se hace avanzar como espíritu

Tú has de seguir una ruta lejana por dentro de ti.



Una huella en la arena de la playa se muestra al pasear como una reflexión que nos invita a pensar, no sólo al nivel que lo haría un perseguidor cualquiera que como hábil rastreador calcularía como sutiles vectores y en rápidos análisis las marcas en cuanto a su dirección, buscando saber hacia dónde se dirigen los pasos, o en cuanto a su sentido, sobre si viene o sobre si va: el hacedor adelantado del rastro, o en cuanto a la fuerza, concretando la profundidad lograda en la arena pisada, en función de si fue reciente o de si hace ya algún tiempo que quedó marcada. La huella también da que pensar en cuanto a sí misma, como fenómeno hallado en una playa, al lado de otras realidades como caracolas, conchas, cristales rodados y demás... Así ,de esta manera, también como un ente al lado de otros entes la huella, se nos hace presente siendo un regalo especial, pues da de sí aún mucho más.
Nos muestra con su sola presencia la impresión simultánea en la arena de una increible ausencia; la de su hacedor...
Es entonces cuando se inicia la búsqueda y la aventura para la propia existencia al encuentro de sí mismo.

Añadir leyenda

Entrada.

Confío que éste mundo paralelo virtual sirva de molde para que no se evaporen fragílmente las palabras.
Confío pues en que disfrutes tanto como yo en la lectura que a continuación se sucederá a esta primera entrada.


Bienvenido.